¿Habías oído hablar alguna vez de este concepto? Seguro que no, porque no se suele hablar mucho sobre la importancia que tiene que un/a paciente siga un tratamiento prescrito, ya que se sobreentiende que va a ser así.
Pongámonos técnicxs: Se le llama adherencia al tratamiento al cumplimiento por parte del/a paciente de las instrucciones que el/la profesional sanitario/a le da para la mejoría de su patología. Pero no se trata de que se le dé una orden y el/la paciente la cumpla, sino que se requiere que la persona tenga voluntad en seguir una conducta de salud y auto-cuidado y que su entorno le ayude.
Entonces, no todo el trabajo ha de recaer en lxs profesionales, sino que lxs pacientes, deben tener compromiso en mejorar su salud. Éste compromiso, se va ganando con tiempo y aprendizaje, ya que las personas estarán más motivadas si perciben que sus acciones pueden ser eficaces. De hecho, el éxito de muchos programas de fisioterapia depende del cumplimiento de las tareas que lxs pacientes deben realizar en casa y también, trabajar las patologías en grupo, como en las clases grupales.
¿Como sé que no estoy teniendo adherencia a mi tratamiento?
La no adherencia, se ve reflejada en diferentes formas como, no inicio o inicio tardío de las pautas, suspensión temprana del proceso rehabilitador, falta de cumplimiento de las indicaciones, la no asistencia a las consultas, la no modificación de hábitos para la mejoría…Por lo que se considera la mayor causa de falla terapéutica. Y como dato, en los países desarrollados, solo el 50% de las personas que padecen una enfermedad crónica cumplen su tratamiento.
Y claro, ahora que sabemos esto, ¿Qué consecuencias tiene que yo no me adhiera a un tratamiento?
- Tratamientos innecesarios. Se realizan tratamientos innecesarios para intentar la mejoría al no recibir mejoría de otros tratamientos fallidos.
- Aumento número de consultas. Como no hay mejoría o es muy lenta, se hacen más visitas médicas ya que el problema persiste.
- Complicaciones de las patologías. Al no seguir las pautas dadas cuando la patología es reciente o es leve, con el tiempo, va empeorando.
- Aumento del dolor. Empeora con el tiempo.
- Recaídas. Muchas veces dejamos un tratamiento a medias porque pensamos que estamos bien, y decidimos no acudir al resto de citas. Debemos confiar en el/la profesional para que nos dé el alta cuando realmente debamos recibirla.
- Aumenta la incidencia de ingresos o reingresos. En enfermedades que necesitan de ingreso hospitalario, la no adherencia incrementa los ingresos y reingresos.
- Afecta a la calidad de la atención. Con el aumento de citas médicas, y en ocasiones, a las mentiras por parte del/a paciente sobre el seguimiento de las pautas, la calidad de la atención se ve afectada.
- Afecta a la vida laboral, social y familiar. Debido a las recaídas, dolor, citas médicas, complicaciones…nuestro círculo social se ve afectado.
- Aumenta el tiempo de mejoría. Si no seguimos las pautas, es normal que nuestra mejoría se vea alargada en el tiempo.
- Pérdida de logros obtenidos. Esto también ocurre en ocasiones cuando, por ejemplo, dejamos un tratamiento a medias, todo lo que hemos conseguido antes, lo perdemos al no terminar el tratamiento.
- Pérdida económica. Todo el gasto que se realiza en las consultas y citas médicas, si dejamos el tratamiento a medias y no lo terminamos, si luego sufrimos recaídas todo ese dinero gastado anteriormente lo perdemos.
- Atención médica desaprovechada. Si no vamos a seguir un tratamiento, vale la pena ser sinceros con nosotrxs mismxs y con el sistema y no desaprovechar la atención médica que, quizás, alguien sí que necesite más que yo.
Hay factores o variables de adherencia que afectan al/la paciente haciendo que ésta aumente o disminuya.
El primero, es la prioridad que tiene el tratamiento para cada paciente. Si un paciente tiene una lesión o patología, pero en ese momento su prioridad no es recuperarse, sino por ejemplo, trabajar porque es autónomo, la adherencia al tratamiento se verá afectada y los resultados positivos también.
En segundo lugar, la percepción de la gravedad de su enfermedad. Un paciente que no sienta como grave una tendinopatía (por ejemplo) no le dará prioridad a realizar las pautas y a continuar las citas de fisioterapia.
En tercer lugar, la credibilidad en la eficacia de los tratamientos, ya que si un paciente no cree en la veracidad y posibilidad de mejoría con los tratamientos que se le prescriben, obviamente no va a hacer caso del profesional y no va a mejorar.
Y por último, la aceptación personal de los cambios recomendados. Debe aceptar que para su mejoría, se han de realizar unos cambios de hábitos que debe hacer, como por ejemplo, alguien con sobrepeso, debe dejar de comer bollería industrial. Si no hace por cambiar, no habrá mejoría.
Pero además de estos factores, hay otros que también contribuyen a la disminución de la adherencia y estos se clasifican en:
- Socioeconómicos: como la economía, la familia, el nivel educativo, los problemas laborales…
- Sistema salud y atención médica: la atención precaria, los largos tiempos de espera, la baja continuidad de seguimiento…
- Tipo de enfermedad: musculo esquelética, neurológica, cardiovascular, mental…
- Factores relacionados con el tratamiento: incumplimiento citas, duración tratamiento, variabilidad tratamiento, falta de motivación, efectos de medicamentos, evolución…
- Relacionados con el paciente: edad, sexo, creencias, confianza, expectativas, conocimientos, actitudes…
Como hemos visto, son muchas variables las que pueden hacer que un/a paciente no se adhiera a un tratamiento, aunque, lo principal para que esto sí pase es que tenga voluntad, que confíe en el/la profesional que le está tratando y que quiera mejorar. Estos, son los puntos más importantes para una mejoría notoria.
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