En pleno 2022, todavía tenemos que seguir esforzándonos por normalizar nuestro periodo menstrual y hacer consciente al mundo que debemos conocer nuestro cuerpo.
Como dicen, “lo que no se ve, no se toca y no se nombra, no existe para nuestro cerebro” y todavía, hay muchas personas que no conocen sus intimidades.
¿Y que ocurre con los métodos y productos de higiene menstrual?
Pasa más o menos lo mismo, hay variedad en ellos y los conocemos muy poco. De hecho, hay productos que son realmente maravillosos, aunque se conocen más solo los dos grandes protagonistas del mercado y los anuncios televisivos: las compresas y los tampones. Que además, para hacer más difícil todavía la normalización de la menstruación, han estado mucho tiempo ocultando el color real de la menstruación, poniendo en azul la sangre de nuestra regla…Un sinsentido para hacer más tabú éste tema.
¿Quién no ha visto por televisión a las compresas volar por las nubes, a mujeres hacer piruetas con ellas puestas, estar boca abajo, bailar… o tampones supersónicos de perlas, ultra suaves, fáciles de colocar, conversaciones de chicas incómodas con el tampón siendo aconsejadas por la amiga, o consejos sobre cómo colocarlo correctamente? Pues la respuesta es, TODO EL MUNDO. Porque para la televisión únicamente existen esos dos productos de higiene menstrual como si fueran los dos únicos.
No lo son, pero si son los desechables y con los que se gana más dinero, pero con los que no te sientes ni más segura, ni más limpia, ni más ligera que con otros productos. De hecho, se calcula que durante los años de menstruación, una mujer puede usar de media 17.000 compresas y tampones, imaginaos el negocio y el impacto medioambiental que producimos todas las mujeres del mundo. Y es aquí donde nos damos cuenta de la falta de información que hay hoy en día, a pesar de los buenos medios de comunicación que tenemos.
Con esto, no quiero desacreditar ni despreciar estos productos, pero si dar a conocer que hay muchas más opciones que, como no son tan rentables, no nos las presentan ni nos informan de ellas y puede que sean nuestra mejor opción para la menstruación.
Antes de empezar con cada uno de los métodos, hemos de saber que todos repercuten en nuestro suelo pélvico, tanto para bien, como para mal, por lo que debemos probarlos y ver si para nos sirven en nuestro periodo.
Y ahora sí, vamos con las opciones:
- Compresas: Hay de dos tipos, desechables y no desechables.
Las compresas desechables son las más comunes, las conocemos todas y seguro que las habremos usado alguna vez. Se venden de diferentes marcas, tamaños y formas (con alas, sin alas, de noche, de día, ligeras, salva slips…). Después de su uso, se tiran, por lo que su impacto en el medio ambiente es elevado. Llevan plástico entre sus componentes por lo que se recomienda cambiarlas cada 3 o 4 horas para que no se acumulen bacterias y transpire. Además, también las hay con desodorantes o ambientadores, pero no son recomendables ya que pueden causar irritaciones.
Las compresas no desechables son las más recomendables. Al ser de tela, después de su uso se lavan y se reutilizan por lo que el impacto medioambiental es muy bajo. Además, no contienen plástico y hacen que su repercusión en nuestras intimidades sea bajo.
- Tampones: Los hay con y sin aplicador. El aplicador se usa para tener mayor facilidad a la hora de colocarlo, ya que sin él, debemos colocarlo con los dedos. Es un producto de higiene femenina revolucionario ya que nos ha permitido sentirnos más “limpias” para realizar las actividades cotidianas y sobretodo, acuáticas. No debemos llevarlos más de 8 horas aunque lo recomendable es cambiarlos cada 4 horas. Es preferible que sean de algodón y sin desodorante, para causar el menor impacto en nuestra vagina. Tienen el contra de que pueden desprender fibras en nuestra vagina y además tienen un alto impacto en el medio ambiente.
- Copa menstrual: es un producto de silicona o goma y flexible, en forma de copa, que recoge la sangre dentro de nuestra vagina. Es cómoda e higiénica, ya que reduce el riesgo de sufrir infecciones. No produce modificaciones en la flora bacteriana, ni en el pH vaginal, no se relaciona con las infecciones vulvo vaginales, alergias, u otras alteraciones dérmicas, y no interfieren con los métodos anticonceptivos intrauterinos. Su impacto en el medio ambiente es mínimo ya que es reutilizable hasta 10 años en algunos modelos. El único inconveniente es que debes conocer tu cuerpo y tu vagina para ponerla, ya que se hace con los dedos y no todas las mujeres se sienten cómodas con este producto. Al principio cuesta ponerla. En cuanto al precio, las hay desde 10€.
- Esponjas menstruales: también hay de dos tipos, naturales (de origen marino) y sintéticas. Ambas, se pueden llevar de 6 a 8 horas seguidas, son flexibles, por lo que su colocación es fácil, se acoplan a la vagina y son muy cómodas, incluso se pueden recortar para ajustar el tamaño. Se deben lavar con esmero con agua y al final de su uso cada mes con bicarbonato, vinagre o agua oxigenada. Su vida útil es de 6 a 12 meses. Se recomienda el uso de las naturales, sobre todo porque las sintéticas no son biodegradables y tienen un alto impacto medioambiental. No confundirlas con las esponjas anticonceptivas aunque si podemos usarlas durante las relaciones sexuales. El precio de las esponjas ronda los 14-15€ el par.
- Braguitas menstruales: Las braguitas menstruales son ropa interior confeccionada con tejidos adecuados para absorber el flujo de la regla. Se pueden usar como complemento o como único método de absorción, según su capacidad ya que las hay de flujo medio o abundante. Con las braguitas menstruales todo son pros. La duración estimada es de 2 a 7 años, dependiendo del fabricante y gracias a esto, el impacto en el medio ambiente de ellas es bajo. Son anti fugas, no huelen, las puedes usar hasta 12 horas seguidas y no hacen el odiado “efecto pañal” de las compresas convencionales.
- Sangrado libre: Este método consiste en no utilizar productos para absorber el flujo menstrual. Para sentirnos cómodas con el sangrado libre necesitamos tiempo. Debemos escuchar a nuestro cuerpo para conocerlo. Nuestro sangrado no es continuo, sino que hay momentos de evacuación de la sangre y podemos con tiempo conocer las sensaciones y movimientos intrauterinos que hace nuestro cuerpo para saber cuándo va a ser el momento de la evacuación. Al principio se recomienda hacerlo en casa o en un lugar donde te sientas cómoda por si hay fugas y también es recomendable y útil acudir a tu fisioterapeuta de suelo pélvico para comentarle tu caso y que te ayude a entrenar tu suelo pélvico.
Con todo esto que os acabo de contar tenemos por delante trabajo de autoconocimiento y autoexploración para conocer cuál es el método que más nos conviene a cada una de nosotras. Como véis, tenemos variedad de productos en el mercado y métodos que hay que probar y que no son excesivamente caros (hace unos años, la copa era cara pero ahora es muy asequible y si no nos vale, no hemos invertido demasiado dinero) por lo que os invito a conoceros, a probar, a explorar y a encontrar cual es la opción que más os acopla y os hace sentir cómodas a cada una de vosotras.
Virginia Andrés Ricarte
Foto de Oana Cristina en Unsplash